Santa Marta es un constante: “No me quiero ir de aquí”

Santa Marta Colombia

Si de mar se trata, Santa Marta siempre será mi primer opción en Colombia.

Once meses atrás, me encontraba flotando en el mar, boca arriba y un poco alejada de la orilla. Siempre que podía estar en esta posición, mi cuerpo lo agradecía.

En mi mente no quedaba nada más, una imagen oscura hacía que mis recuerdos quedaran atrás. Y extendida con todo mi cuerpo, solo escuchaba mi respiración y me dejaba llevar por las pequeñas olas que se formaban luego de que una lancha pasara a unos metros de distancia. 

Puedo cerrar los ojos en este momento y sentir de nuevo esa paz. 

Flotando en Santa Marta
Flotando en el mar – Santa Marta 2019

Estaba huyendo de los días en los que me sentía abrumada por tanta torpeza que me habita, de esos días, en los que temerosa me sentía… desprotegida y sin salida.

Hui hasta que llegué al mar.

Y llegué para soltar, para gritar y para correr; como la niña que corre en su primer encuentro con el mar, que se dispone a saltar con pasos largos y firmes para no caer por la marea que empuja de nuevo a la orilla.  

Es inevitable no pensar en las olas del mar cuando se quiere sanar. Su vaivén son nuestros pensamientos que cubren nuestro cuerpo al punto de flotar y aliviar.

No tuve escapatoria, no tuve otra opción, quería el mar sin razón alguna y me fui en busca de él para poder volver con fuerzas al lugar al que pertenezco para crear y creer de nuevo.

Y Santa Marta siempre será mi primera opción si de viajar al mar se trata. 

El rodadero Santa Marta
Vista desde la lancha que lleva a Playa Blanca desde el Rodadero

Santa Marta, está ubicada al norte de Colombia, en las orillas del mar caribe. Su mar, la mayoría del tiempo combina con el cielo, las nubes tímidas se dejan ver poco en el firmamento y las personas siempre te saludan (así sea para ofrecerte un tour o recomendarte un restaurante para comer)

Uno de mis lugares favoritos, es el rodadero.

El rodadero de Santa Marta
El rodadero – Santa Marta

Allí, el sol se esconde y deja rastros en forma de rayos de luz con colores que se dispersan y combinan con el mar.

He asistido a varias clases de meditación, pero ninguna se compara con la que asisto junto al mar. Inmóvil me quedo. Suspiro profundo y un bocado de aire me llena los pulmones. Supongo que se llama paz.

Atardecer en el rodadero de Santa Marta
Atardecer en el Rodadero – Santa Marta

El primer día que llegué, estaba abrumada por la cantidad de personas que habían allí. Niños moldeando su castillo, mujeres con poca ropa recibiendo el sol en sus caderas y vendedores ofreciéndote hasta lo que no veías.

El Rodadero queda aproximadamente a 15 minutos del centro de la ciudad y las opciones de transporte se ajustan a lo que desees. En mi caso, entre más transporte público tenga la oportunidad de coger, mejor.

En la carrera 7, que cruza todo el rodadero se toma un bus de color azul que en su frente tenga el nombre de “mercado”. Basta preguntar para saber si va para el centro de la ciudad.

Ahora, ¿Qué planes hacer en Santa Marta?

Te recomendaré los tres que hice esta vez. Pero la lista es larga si se desea recorrer Santa Marta.

1) Playa Blanca

Eran las 8:00am, con desayuno y morral listo. Nos dirigimos a la bahía del rodadero, en donde una pequeña embarcación esperaba por nosotros con destino a Playa Blanca (Tiene un costo de $10.000 cada trayecto). Debíamos primero cruzar un puente, ya que había una pequeña canalización debajo de él, en donde niños de unos 12 años gritaban a los turistas que lanzaran una moneda para que ellos la buscaran.

Bahia de santa marta
Los niños que te pedirán que lances una moneda

La primera actividad que realicé fue el canopy, el cual tiene una distancia de un kilómetro aproximadamente y el valor es de $30.000 un solo trayecto y empieza desde el acuario y termina en playa blanca. La entrada se puede conseguir con la misma empresa de Taximarino que también presta el transporte (Rodadero-Playa Blanca-Rodadero)

Cuando llegué a la playa esta vez no quería presumir posando para fotos en la orilla del mar, ni aplicarme bronceador para semi desnuda acostarme en la arena. Esta vez fue diferente. Dejé mis cosas de un golpe y corrí al mar con el mismo entusiasmo que lo hace un niño de 5 años.

No había nadie.

Era una cita a ojos abiertos entre el mar y yo. Le declaré mi afecto mientras saltaba y salpicaba con mis manos mucha agua y una sonrisa se apoderaba de mí.

Así pasamos casi tres horas, hasta que la tusa del mar hizo de las suyas y caí sin esfuerzo alguno a la arena para dormir por un buen rato. Soñaba con las olas y el sonido que hacían cuando llegaban a la orilla gritándome que volviera.

A esta playa se va con poco equipaje, gafas de sol bien puestas y un poco de dinero extra en el bolsillo para disfrutar de un cóctel o un almuerzo que por lo general están entre los $25.000 y $35.000. O realizar otras actividades como buceo o snorkeling.

Canopy en Playa Blanca

Mi cita con esta ciudad, siempre es en el mar, por eso, me quedo en el Rodadero. Pero sentía curiosidad por vivir la ciudad desde otro punto de vista, donde la gente se reúne y comparte de una cerveza, una cena o un baile. Así que me quedé una noche en el centro histórico, quería conocer la noche bailable, rumbera, llena de restaurantes y comercio que esta ciudad tenía para ofrecerme.

2) Centro Histórico

Parque de los novios Santa Marta
Parque de los Novios – Santa Marta

Yo me sentí abrumada por las luces y los restaurantes que a mis ojos se abrían para ofrecer comidas de todo tipo y de todos los gustos.

En una esquina, en el parque de los novios nos sentamos y luego de pensar por un buen rato qué pedíamos, llegó una cerveza michelada y con sabor a cereza a nuestra mesa.

La música aturdía, el viento me despeinaba y las personas cantaban en las esquinas para que una moneda fuera dejaba a sus pies.

En (o cerca) del centro histórico también puedes:

  • Conocer el museo de oro
  • Visitar el Parque Bolívar, la Plaza de Santander.
  • Recorrer la bahía y esperar a que el sol se oculte.
  • Visitar la Catedral de Santa Marta. Conocida como la madre de todas las iglesias de Suramérica.
Centro histórico Santa Marta
El centro histórico de Santa Marta

Y por último… ¡Minca!

Minca no es un destino “express”, pienso cuando intento describir este lugar y recordar lo que viví allí. Me quedé sólo dos días y me pesa todavía esta decisión. Como si mi niña interior y aventurera me culpara y me mirara con sospecha y rencor de “yo te lo dije, nos debíamos quedar más”

Y es cuando confirmo que viajar es tratar de entender que muchos lugares a la vez, no son siempre necesarios. Que basta con recorrer los rincones de uno solo para sentirse parte de él.

Así que me prometí, no afanarme en enumerar lugares/países/ciudades ya recorridos, sino en saber disfrutar en donde me encuentre presente y a donde mi intuición me siga llevando.

Casa relax minca
Casa Relax Minca

Les dejo los imperdibles en Minca:

  • Degustar y comer sin pena ni remordimientos el pan fránces de chocolate en Lamiga. Está ubicado en el parque de este pueblo y vale $3.000.
  • Amarrarse bien los zapatos y llevar un banano en la mochila para caminar por horas hasta llegar a lugares como la cascada de Marinka (la entrada vale $5.000), oído del mundo o pozo azul. (Estas dos son gratis)
  • Quedarse inmóviles mientras el sol cae en casa elemento o desde el mirador “Los pinos.” Para llegar puedes tomar un mototaxi.
cascada marinka en Minca
Cascada Marinka – Minca

En Minca hay hospedajes de todos los gustos. Mi elección fue @casarelaxMinca. Tiene zonas comunes muy agradables como hamacas, piscina, espacios de juego de mesa y desde la casa hay acceso al río. Es muy silencioso todo el espacio y las habitaciones son limpias y cómodas.

Lo que más me gustó es que desde el parque principal de Minca uno se demora 8 minutos en llegar, a diferencia de otros hostales que están más alejados, así que habría que caminar por mucho tiempo o tomar un mototaxi para llegar a ellos cada vez que se requiera.

Casa relax en Minca
Casa Relax en Minca

Otras cosas para hacer cuando visitas Santa Marta:

  • Conocer y quedarte al menos una noche en Taganga
  • Conocer las playas del parque Tayrona y acampar unos días allí.
  • Ir a Buriticá. En donde el Río se cruza con el mar.
  • Bailar en una chiva rumbera por la ciudad.
  • Ir al acuario y ver el show de delfines.

Esta vez Santa Marta me dejó con más ganas que con las que llegué.

atardecer en Santa Marta

Lee mi anterior post aquí

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